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La confianza en el método la sostienen aquellos seguidores practicantes y conocedores de la mecánica y el control de los ejercicios aprendidos. Es considerado como un trabajo, nada convencional, sino más bien particular de nuestros antepasados que hacían hincapié en el trabajo integral de cuerpo-mente. Podemos apreciar métodos como: feldenkrais, Alexander, pilates, entre otros. Tenían en particular el cuidado y desarrollo del cuerpo trabajado siempre desde la concentración y junto con la respiración. Además con una máxima atención y un menor esfuerzo al hacer el movimiento.

Mi confianza en el método llega en el momento a partir del cual me consta de los beneficios de gran cantidad de alumnos/as míos con los que he contrastado cambios en la mejora de la salud tanto mental como corporal. He hablado con ellos y me han contando que viven sin dolores, que se sienten más firmes para afrontar las actividades diarias y cómo no, que el tipo de trabajo les ayuda a desconectar de la rutina a cambio de un trabajo placentero y cómodo de llevar. Se dan cuenta del bien que les hace este método de trabajo y difieren del trabajo que realizaban anteriormente en que ahora sienten más los movimientos y controlan mejor sus cuerpo.
Me he sorprendido al comentar este trabajo con
otros compañeros del mundo de la actividad física que
piensan que son meros ejercicios sin más, ejercicios muy
simples y sin mucha “miga”. Claro está, ellos no han
interiorizado el método con una práctica constante y por
tanto no llegan a tener una apreciación clara y específica.
Otros comentarios consideran inadmisible la aparición del método en
nuestra sociedad actual, dentro del siglo XXI, por estar a
la vanguardia entre otros métodos o formas de practicar
actividad física, y que creen que es una venta sin
beneficios.
Consideran increíble que deportistas de élite o profesionales del
espectáculo lo utilicen.
He de responder a esto que: el marketing anuncia, vende y
provoca a los oyentes pero luego viene la parte real que la
gente prueba y se convence por sí misma. Y creerme que quien
prueba y espera el tiempo imprescindible para obtener los
resultados, ya no lo deja.
La aceptación de este tipo de trabajo lleva vigente en el
mundo desde principios de siglo XX y se ha extendido a nivel
mundial. ¿Cómo puede ser que tanta gente acepte que este
método funciona? ¿será por los beneficios internos y
externos que aporta a la persona?
Los ejercicios de Pilates
no son más que meras herramientas válidas para poner en
funcionamiento la capacidad humana de desarrollar <<el mayor
control del propio cuerpo posible>>. Entendiéndose por
“control del cuerpo” el uso apropiado de los músculos
elegidos para determinado movimiento, trabajados a una
intensidad adecuada y regulada por uno mismo, en el tiempo o
momento exacto, consiguiendo equilibrar el sistema músculo-esquéletico,
buscando una alineación correcta y una buena postura.
Con esto, estamos consiguiendo que “el cuerpo donde
vivimos” se proteja cada día de los agentes externos
como pueden ser: malos hábitos posturales, tensiones
sostenidas por una vida estresada o lesiones provocadas por
atrofias óseas entre otras, debido al poco uso apropiado o
desuso inapropiado del funcionamiento corporal. En
definitiva, la práctica constante de este tipo de trabajo
permite alcanzar la comprensión del cuerpo, importantísimo
para poder ayudarnos a funcionar con mejor salud. Por
desgracia, nos damos cuenta demasiado tarde cuando el paso
de la vida ha deteriorado nuestro cuerpo. En mi opinión, no
basta con descansar las horas de sueño para recuperar el
desgaste diario, sino que, hay que dedicarle un poco de
trabajo de reeducación postural que vendrá bien para
mantener firme el sistema músculo-esquelético y los demás
sistemas funcionales del cuerpo, además de conseguir
despejar la mente.
Otro tema importante que se ve difuso y nada claro es acerca
del <<tono muscular>>. Es obvio que este método no
hipertrofia. Pero….
- ¿ quién prefiere hipertrofiar los músculos superficiales y
en cambio acortar la musculatura de sostén de la columna
vertebral que te impida sentir todas las posibles funciones
de la columna (flexión, extensión, lateralización y
rotación) con gran amplitud de movimiento?,
- ¿crees que así ganas salud?,
- ¿o es que es más saludable lo que acabamos de nombrar que
tener un cuerpo con un tono muscular equilibrado en la
medida justa que le corresponde a cada musculatura?,
- ¿no es mejor mantener un buen tono muscular que te aporte
un buen sostén corporal (con aspecto erguido) al mismo
tiempo que te aporta la fuerza apropiada y necesaria junto
con la flexibilidad ideal para ejecutar con agilidad la
movilidad libre de todo el cuerpo?,
- ¿ te has parado a pensar cómo te sentirías dentro del
cuerpo de un bailarín?, pues hazlo, y te darás cuenta de las
posibilidades que tiene un cuerpo humano para desarrollar y
todo lo que puedes disfrutar.
El método pilates no tiene límites y,
avanzando con la progresión adecuada para cada persona,
dedicándole tiempo y constancia, uno siempre puede mejorar a
partir de su propio estado físico actual. Con esto quiero
decir que cualquier persona se puede beneficiar para mejorar
su salud. Y lo mejor es que el esfuerzo es controlado y nada
asfixiante, por lo que a cualquier edad uno puede iniciarse.
Con esto no quiero decir que no se pueda trabajar con intensidades y
esfuerzos mayores. Recalcaré que el método no tiene límites
y existe un rico y amplio abanico de posibilidades de
trabajo que modifican la dinámica y la intensidad de los
movimientos que en principio son sencillos y asequibles para
luego buscarlos de mayor nivel de dificultad.
¿Cómo aumentamos la intensidad de trabajo en una sesión de
matwork (en colchoneta)?
No sólo aumentamos la intensidad de una sesión a base de
ejercicios de nivel intermedio o avanzados, también jugamos
con la variación de la respiración, el uso de accesorios
como el theraband (que te aporta una resistencia variable),
el fit-ball (cuya forma permite tanto el apoyo ergonómico
como una resistencia constante, incluso el reajuste del
equilibrio), el círculo (aporta una resistencia variable y
un trabajo cómodo y eficaz), y así entre otros tantos más
accesorios.
¿Qué importancia tiene que el trabajo se englobe dentro de
los trabajos de cuerpo-mente?.
Dado que el cuerpo es dirigido por el centro neurológico
situado en el cerebro a partir del cual se desarrollan las
conexiones neuro-motoras (neuronas y músculos), existirá con
este tipo de trabajo una mejora del control de los músculos
y por tanto, el cuerpo se beneficia en mayor porcentaje si
se le considera íntegro y dirigido durante el movimiento
sincronizado por la mente a través de la concentración.

La gran mayoría de personas al nacer nos educamos
en el movimiento de forma inconsciente, desarrollando
patrones de movimiento adaptados a la necesidad del momento.
Los que dedicamos la vida a alternar los hábitos de vida a
cualquier práctica deportiva o actividad física llegan a
tener un control de movimiento amplio y rico facilitando un
mejor desarrollo personal en otras áreas.
Pero esto no supone una práctica de reeducación o control postural.
¿cuántas veces hemos oído decir….<<no paro de hacer
ejercicio y no consigo una figura esbelta>>, o, <<hago
un montón de abdominales y sigo con el mismo contorno de
cintura>>, o también….<< me siento cargado de una
zona después de practicar deporte>>.
Con esto no quiero decir que una cosa sea mala y pilates sea lo mejor, con
esto quiero decir que el trabajo y los beneficios no van a
ser iguales ni tienen por qué serlos. Lo importante para el
practicante es saber diferenciar y buscar lo que más le
conviene.
Si pensamos en lo que busca un determinado deportista como
por ejemplo: el que juegue en un equipo de rugby perseguirá
las sensaciones que se tienen al enfrentarse a los
contrarios o el escapar a gran velocidad con el balón para
pasar la línea de meta, o el que maneja una raqueta con
agilidad pretenderá afinar el punto de caída de la pelota
para marcar tanto….en definitiva cada cual puede sentir de
forma diferente su deporte favorito. Al finalizar terminará
agotado lo más provable y habiéndose divertido un montón.
En cambio, si al margen de todo esto uno
practica Pilates, os aseguro que al cabo de un
tiempo podrá sentir que el cuerpo lo maneja con más
precisión, su capacidad de esfuerzo durante su práctica
habitual deportiva habrá aumentado tanto por una mejora de
la capacidad cardiovascular como por un ajuste de fuerzas
musculares o coordinación del cuerpo. Esta práctica puede
servir de complemento del entrenamiento y siempre va a
beneficiar.
Así pués, ¿a que le llamamos “trabajo consciente del
control del cuerpo”?.
Este tipo de trabajo facilita el conocimiento de todo el cuerpo recibiendo
en todo momento respuestas de los músculos, ya no solo de
los superficiales sino también de los más internos como son
los de la columna vertebral (multífidus, intertransverso,
etc) y los de la cavidad pélvica (que permiten un correcto
funcionamiento y disposición del periné) muy interesantes no
descuidarlos para evitar con la edad pérdidas de orina entre
otros posibles traumatismos.
Otra ventaja que podemos apreciar con este tipo de trabajo
consciente es poder captar las dificultades que puedan
existir por falta de cualidades físicas (como fuerza,
flexibilidad en determinadas zonas, equilibrio,
coordinación…etc), la percepción total del cuerpo hace que
puedas dirigir el movimiento de forma consciente hacia su
mejora, hacia un trabajo compensado de fuerzas internas de
los músculos participantes en los movimientos, tratando de
regular la intensidad de las mismas. Lo difícil es conseguir
trabajar sin excesivas tensiones de forma que el movimiento
parezca fluido y sencillo. Así se pretende conseguir una
buena técnica de ejecución y una eficiencia muscular.
EFICACIA: la acción muscular es eficaz cuando uno
de los puntos de inserción está estabilizado.
En Pilates son claves varias zonas, entre ellas:
a) La sujeción de la espalda: la sujeción de los omóplatos
facilita el movimiento de los músculos del miembro superior.
b) La fijación de la pelvis impidiendo su vascularización
anteroposterior favorece el trabajo de la musculatura da la
cadera.
EFICIENCIA: existe una eficiencia en la contracción.
Quiere esto decir que se reduce el número de
músculos activos al mínimo y el movimiento resulta CLARO,
SIMPLE, ÚTIL, FÁCIL Y EFICIENTE. En resumen, se ve fácil.
Por ejemplo: no tensar el trapecio y el cuello para hacer
abdominales.
Así pues, se trata de enseñar al cuerpo de nuevo a moverse de forma consciente y controlada, de educar y construir nuevos patrones de movimientos que luchen sobre los malos hábitos que hayan podido perjudicar el soporte esquelético del cuerpo, en definitiva de mejorar la higiene postural a base de movimientos que se construyen sobre posturas lo más correctas posibles. Todo este trabajo requiere de un tiempo de adaptación tanto para el sistema nervioso que controlará cada vez más una mayor parte de músculos, como de la adaptación de las fibras musculares, esperando a que vayan ganando longitud todos aquellos músculos que de entrada están demasiado acortados.
La concentración que se necesita para trabajar
correctamente pretende que el organismo esté a la espera de
las respuestas de los músculos durante cada ejercicio. Esto
hace que hasta los ejercicios más básicos que llevas
trabajando mucho tiempo te parezcan distintos, que sientas
el control de nuevos músculos, sobre todo de los internos.
Puedes llegar a sentir el control de todo el cuerpo en un
mismo movimiento dando la tensión equilibrada y regulada que
necesitan los músculos (principales y no principales) para
ejecutar el ejercicio con una mayor EFICIENCIA.
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Articulo Realizado por Maria Jose Martinez