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A principios de 1900 muchos intentaban buscar maneras nuevas de entender el movimiento y conservar la salud. Joseph Pilates y sus coetaños como Laban, Sandow, Feldenkreis y Alexander fueron pioneros en este terreno. Sus teorías sobre el movimiento saludable subrayaban la importancia del vínculo entre el cuerpo y la mente. A medida que avanzó el siglo, sin embargo, las prácticas deportivas evolucionaron centrándose en el aspecto físico y estético del desarrollo humano y se perdió el énfasis de la integración de cuerpo – mente y espíritu en el ejercicio.
Hoy en día, la práctica física ha cerrado el círculo y ha vuelto al enfoque holístico que Pilates ayudó a establecer.
Pilates es el método que crece con más rapidez en América y en Europa. La Asociación de Fabricantes de Material Deportivo asegura que el crecimiento de Pilates en 2001 fue 40%, en 2002 95% y en 2003 un increíble 105%, superando esas cifras en estos últimos años.
¿Por qué vive ahora el método que fue creado hace más de 80 años, tal resurgimiento y crecimiento? Las personas en general somos más conscientes de que el bienestar tiene varias facetas. Tras décadas de insistencia sobre la importancia del ejercicio físico para llevar una vida feliz y sana, estamos cada vez más estresados, con el impacto que conlleva en la calidad de vida. El ritmo de la sociedad de hoy, el envejecimiento de la población mundial y la conciencia pública del vínculo entre cuerpo y mente han creado un interés creciente en el Pilates y en otros programas de ejercicios conectados con la mente y el espíritu.
La atención mediática y de los consumidores ha hecho del Pilates la última tendencia en ejercicio pero es mucho más que una moda pasajera. Es un sistema de ejercicio innovador que ha transformado muchas vidas y que ha sobrevivido lo suficiente como para resultar creíble.
Pilates es una técnica de entrenamiento global que exige control
y equilibrio que desarrolla el máximo potencial individual y nos
permite recuperar el nivel de condición física óptimo. Método
diseñado para fortalecer, estirar y equilibrar el cuerpo; con la
práctica sistemática de dichos ejercicios unidos a patrones de
respiración controlada, ha demostrado que es inmejorable no solo
para estar en forma sino también como apoyo al entrenamiento de
diversos deportes y a la rehabilitación física de todo tipo. Hace
años que lo practican los bailarines, pero sus ejercicios (“roll
up”, “elephant”), su lenguaje (“active el powerhouse y exaaale”) y
su aspecto ( un cuerpo estilizado y la recompensa de sentirse ágil,
vigoroso y flexible luego de una sesión), se empiezan a colar en las
clases de fitness, terapias físicas para gente de oficina,
actividades de empresa, balnearios y centros de bienestar de cada
región o ciudad.
Si se practica adecuadamente, aporta numerosos beneficios:
- • Aumenta la capacidad pulmonar y la circulación mediante una respiración profunda y saludable.
• Desarrolla la fuerza y la flexibilidad, sobre todo en el abdomen y en los músculos de la espalda, estilizando la figura y modificando la composición corporal.
• Aumenta la coordinación (tanto muscular como mental) mejorando el “control” y la “concentración” en las actividades de la vida diaria.
• Promueve el equilibrio y la postura correcta (poniendo énfasis en la línea central del cuerpo y la alineación constante del complejo articular y muscular de los diferentes segmentos corporales.
• Previene y recupera de las dolencias de espalda, además de regular y mejorar las funciones orgánicas.
• La densidad ósea y la salud de las articulaciones mejora gracias a, entre otros factores, la adaptabilidad del método para cada individuo, seleccionando ejercicios específicos respecto a las necesidades individuales con el fin de alcanzar un programa efectivo.
Pilates es un aprendizaje, es un proceso que se va adquiriendo desde la primer sesión que realizamos, pero hay que tener claro que necesita de paciencia, confianza y perseverancia, que es sinónimo, en entrenamiento, a frecuencia y motivación, es decir para que podamos ver los resultados debemos ser constantes, aunque estoy segura como profesora y como alumna, de que ello es posible si tenemos la oportunidad de practicar Pilates, de la mano de un instructor certificado, experimentado y “apasionado” por el método.
El verdadero Pilates utiliza un orden de ejercicios secuencial y
sistemático, aporta consistencia e integración de los principios en
dichos ejercicios, que unidos por transiciones reflejan la fluidez
de la clase evitando perder la energía de la sesión. Debería
enseñarse como sistema de movimiento enlazado y fundamentado con un
objetivo inteligente. Cada ejercicio lleva un ritmo único y
dinámico. Puede enseñarse a todo el mundo desde personas
discapacitadas hasta atletas, incluso a niños pero claro, para estos
últimos, desde un enfoque más lúdico que técnico. Las clases tienen
una introducción, un desarrollo o desenlace progresivo y un cierre,
coherente. Idealmente el ejercicio comienza en posición supina y
termina en vertical, de pie.
En realidad soy partidaria de un enfoque clásico de enseñanza, que
se centre en una práctica sistemática e integral;
Particularmente me gusta sentir que he trabajado, al final de una
sesión o que mis alumnos han experimentado el esfuerzo por querer
mejorar sus movimientos y el reto que conlleva lograr un
entrenamiento saludable.
Pautas de enseñanza: (un vistazo a estos conceptos fundamentales
para poder entender la progresión de los ejercicios):
El sistema Pilates es dinámico y el potencial de variación nos
permite a profesores y alumnos, el movimiento en diferentes planos
con los diversos retos para la estabilidad.
Desde un punto de vista cognitivo y en parte emocional, hacer
progresar a nuestros alumnos requiere considerar nuestra capacidad
para observarlos, estudiarlos, ver si responden adecuadamente a las
indicaciones, si comprenden el ejercicio o si estamos avanzamos muy
rápido, para elegir un formato adecuado al nivel del estudiante.
Por lo tanto, dentro de un programa debemos considerar estos 5
parámetros para determinar el grado de dificultad de un ejercicio:
Centro de gravedad: como punto en el que se concentra el peso del
cuerpo o donde actúa el peso; cuando estamos de pie, el centro de
gravedad está aproximadamente sobre el ombligo, por eso si elevamos
los brazos por encima de ese nivel o le añadimos peso, incrementará
la dificultad, o por lo contrario, si bajamos el centro de gravedad,
por ejemplo, en posición supina, aumentará el equilibrio. Si
acortamos la longitud de las palancas o extremidades acercándolas al
centro conseguimos más estabilidad, mientras que alargarlas del
mismo aumenta la inestabilidad, retando así el equilibrio y la
fuerza. Un ejemplo en pilates son aquellos ejercicios que conllevan
la posición de rodillas extendidas y alejándose del centro como el
Cien (Hundred) donde la progresión comienza con los pies en el
suelo, luego rodillas al pecho, luego rodillas extendidas a 45º y
finalmente bajando las piernas al nivel de los ojos, aumentando así
la dificultad.
Otra punto de análisis es la Base de apoyo, esta es tanto la parte
del cuerpo que está en contacto con la superficie como la zona que
comprende, por ejemplo si estamos de pie, la base se amplía o reduce
conforme separemos la distancia entre ambos o elevemos talones o
solo apoyemos un pie, retando una vez más al equilibrio, este se
mantendrá solo cuando la línea de gravedad caiga dentro de la base
de apoyo. Ejemplos: el balancín o patadas laterales en posición de
rodillas.
También contamos con la Estabilidad de la superficie por ejemplo con
la superficie movible del reformer por la acción de los muelles y
las correas o los ejercicios sobre un fitball harán que, unido al
centro gravitacional y la base de apoyo, varíe el grado de
equilibrio y dificultad del ejercicio.
Y por último se añaden a los item anteriores el Ritmo y la
Complejidad del ejercicio; el ritmo es el tiempo del ejercicio, lo
que denota su dinámica, su marcación a través de la alternancia de
la velocidad de sus movimientos o tempo, más suave o más fuerte,
rápido o lento caracterizando así al ritmo de cada ejercicio; y la
Complejidad tiene que ver con el aprendizaje de determinados
patrones de movimientos, se refiere a la coordinación de las
diferentes partes o acciones en una secuencia global asociada a la
respiración y a los cambios de ritmo. Por ejemplo, tomemos un
ejercicio: la serie Push Up, para llegar a su ejecución, el alumno
ha pasado por patrones similares más simples que están dentro de
este ejercicio, como un roll up (roll down, de pie) y la suficiente
habilidad para mantener la alineación y estabilidad en la zona de
los omóplatos como el leg pull front y las flexiones de brazos,
entre otros caracteres.
De esta manera conseguimos ordenar las diferentes secuencias o
estructuras de un movimiento hacia patrones más complejos, para una
progresión segura y efectiva basada en la elección adecuada de los
ejercicios sin sacrificar la calidad de los mismos.
Desde ya que hay mucho más aspectos de Pilates para ir descubriendo
juntos, así que no perdamos la oportunidad de seguir avanzando en
este apasionado método que nos dejó su mentor.
“Concéntrese en el movimiento correcto cada vez que practique los
ejercicios, para no perder los cuantiosos beneficios que aportan.
Correctamente ejecutados y dominados hasta el punto de que se
reaccione de manera casi automática, estos ejercicios traslucirán
gracia y equilibrio en sus actividades cotidianas. Los ejercicios de
la Contrología forman un cuerpo fuerte y una mente sana, aptos para
ejecutar todas las tareas con facilidad y perfección, al tiempo que
proporcionan una enorme reserva de energía para el deporte y las
actividades recreativas”… Joseph Hubertus Pilates.
Mónica Garrone
Lic. Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
Instructora de Pilates