La Frecuencia Cardíaca del Deportista

jueves, 11 de julio de 2013

 

  Entendemos como frecuencia cardíaca, el número de contracciones que experimenta nuestro corazón por minuto. Llevar un exhaustivo control nos servirá para averiguar la mejor forma de poder dosificarnos durante el ejercicio.

 Deberemos distinguir entre una persona deportista y una sedentaria, ya que en el primero de los casos la frecuencia cardíaca será menor tanto en reposo, como durante el ejercicio.

 Por tanto, a medida que vayamos aumentando nuestro nivel de entrenamiento conseguiremos ir reduciendo nuestros registros; aunque primero deberemos tener en cuenta factores como la condición física del individuo y su edad para efectuar un plan de entrenamiento adecuado.

  

 

LA FRECUENCIA CARDÍACA EN REPOSO

 Constituye uno de los principales indicadores del nivel de asimilación de nuestra carga de entrenamiento y consiste en saber el número de pulsaciones que nuestro corazón tiene en un estado de relajación y descansado.

 En este caso hablaremos de pulsaciones mínimas porque no habrá ninguna exigencia a nivel deportivo que nos haga incrementar nuestro ritmo cardíaco.

 Para tener controlada nuestra evolución, deberemos anotar los resultados con cierta regularidad, teniendo en cuenta que el mejor momento será recién levantado o justo antes de hacerlo y deberemos realizarlo siempre en las mismas condiciones.

 Gracias a un seguimiento periódico, seremos capaces de detectar si existen síntomas de fatiga en nuestro organismo. En los casos de que este indicador se vea alterado será un aviso de que algo no va bien, por lo que deberemos parar o disminuir nuestra práctica deportiva hasta que vuelva a estabilizarse.

  

Por ahora hemos comentado la importancia de controlar nuestra frecuenta cardíaca pero cómo hacerlo. A continuación enumeraremos los distintos métodos:

 - Con partes de nuestro cuerpo: Podremos realizarlo con nuestra muñeca, nuestro pecho pero el modo más recomendable será en el cuello sobre la arteria carótida, colocando sobre ella los dedos índice y medio.

 - Con dispositivos: El aparato más utilizado será el pulsómetro. Estará formado por una correa transmisora colocada en el pecho para controlar electrónicamente nuestro corazón y un receptor sobre nuestra muñeca en el que recibiremos los datos  mientras vamos realizando el ejercicio.

 

 En contraposición encontraríamos la frecuencia máxima y en la que hacen hincapié la mayoría de entrenadores personales y profesionales del fitness por tratarse del límite que nuestra frecuencia puede alcanzar durante el desarrollo de un entrenamiento de alto alta intensidad  pero sin que llegue a peligrar nuestra salud física. De todos modos para llegar a estos niveles nuestro cuerpo se ha de encontrar en condiciones óptimas para la práctica deportiva.

 Entrenadores personales recomiendan ir aumentado nuestro entrenamiento de manera paulatina para ir acostumbrando a nuestro cuerpo a ciertos niveles de exigencia y evitar un sobreentrenamiento que nos pueda acarrear ciertas consecuencias nocivas para nuestra salud, siendo totalmente recomendable no forzar demasiado y comenzar a un nivel de entrenamiento que no supere el 50% de nuestra frecuencia máxima.

    Por tanto, aunque practicar deporte de manera habitual sea un indicador de un buen estado físico, deberemos someter a nuestro organismo a un análisis periódico para determinar si es adecuada la carga de trabajo al que le sometemos. Hemos de ser conscientes de nuestras limitaciones, pero también de que con la preparación adecuada y un entrenamiento regular seremos capaces de ir alcanzando día a día metas más exigentes. 

Prof. Felipe Soria