Ejecucion de los movimientos para el entrenamiento de la fuerzas en los niños
La fuerza como cualidad se puede definir como
la capacidad
de vencer u oponerse ante una resistencia externa mediante tensión muscular
(Kuznetsov, 1989, Ehlenz et al., 1990; Manno, 1991; Harre y Hauptmann, 1994;
Zatsiorsky 1995; Hatman y Tünemann 1996 en Tous 1999).
La tensión muscular se
entiende como la fuerza de tracción muscular (Tous, 1995) y podemos distinguir
los siguientes tipos de tensiones: tónica, fásica, fásica-tónica,
explosivo-isométrica o explosivo tónica, explosivo-balística o explosivo
elástica, explosivo-reactiva-balística o explosivo-reactivo-elástica, veloz
acíclica, veloz cíclica (Siff y Verkhoshanski 2000; Tous, 1999). En función
del tipo de tensión muscular se generará la manifestación de fuerza pertinente
(fuerza máxima, fuerza, velocidad, fuerza resistencia).
Esta cualidad se entrena con el objetivo de mejorar la
manifestación de la misma que más se aproxime a la modalidad deportiva o también
para mejorar las estructuras (hipertrofia), para el mantenimiento, para el
desarrollo de la condición física o fitness o para mejorar la salud o wellnes
(Colado, 2003).
Tradicionalmente el entrenamiento de esta cualidad ha sido
reservado a los adultos y vedado a los prepuberales alegando argumentos tales
como, la fuerza no se puede entrenar antes de la pubertad, el entrenamiento de
fuerza afecta negativamente al corazón del niño, genera interferencias en el
crecimiento, disminuye la flexibilidad del niño, provoca lesiones (García Manso
y col 1996, 2.003). Los estudios realizados por Vrijens (1978), Docherty (1987)
y Siegel (1988) suelen ser los datos a los que defienden esta postura, por el
contrario García Manso et al.. (1996,2003) sugiere que hay que reconsiderar
estos datos puesto que los estudios presentan algunos aspectos que hacen pensar
en errores de tipo protocolarios.
En la actualidad, existen evidencias que defienden el
entrenamiento de fuerza en jóvenes, valga como ejemplo las consideraciones
realizadas por la National Strength and Conditioning Association (1985) al
respecto y que son recogidas por García Manso et al. 1996, 2003)
- los chicos en edad prepuberal muestran
ganancias de fuerza muscular con el entrenamiento de fuerza
- estas ganancias siempre que se deban a un
entrenamiento apropiado, eliminan los riesgos de lesión
derivados de la práctica de determinadas modalidades deportivas
- el entrenamiento de fuerza produce
beneficios psicológicos, como mejora de la propia imagen y
aumento de la propia autoestima.
El desarrollo de la fuerza en los jóvenes prepuberales
evoluciona relacionado con el desarrollo corporal de los mismos. De acuerdo con
Haywood (1993) la secuencia sería, primero el cuerpo alcanza el pico de
crecimiento en estatura (11.5-12 años en chicas y 13.5-14 años en chicos),
posteriormente el crecimiento en peso se daría pasados 3-6 meses del pico de
crecimiento de estatura, y por último, se daría el pico de ganancia de fuerza ,
6 meses después del pico de ganancia de peso (Serrano y López Calbet , Malina et
al., 1991; Beunen et al., 1988). La fuerza mejora paralelamente al aumento de la
masa muscular con la edad, puesto que cada centímetro cuadrado muscular
correspondería a la posibilidad de movilizar 5-10 kilos(García Manso et al.,
1996, 2003).
Alcanzándose el máximo de fuerza generalmente a la edad de 20 años
en las mujeres y entre los 20 y los 30 años en los hombres (Wilmore y Costill,
1998), por lo que va acompañado del incremento de la masa muscular, que llega a
su máximo nivel, en mujeres entre 16-20 años y en los hombres entre los 18-25
años, a menos que se incremente más mediante el ejercicio, dieta o anabolizantes
(Wilmore y Costill,1998) Por lo que podemos concluir que, en los jóvenes, la
fuerza mejora linealmente con la edad (Malina 2003)
Existen múltiples trabajos que muestran la eficacia del
trabajo de fuerza en niños no relacionado con la hipertrofia (Wescott, 1979;
Blanksby, 1981; Blimkie, 1989; Pfeifer, 1986; Sewal, 1986 en García Manso 1996),
pero debemos recordar que existen unos principios del entrenamiento y que se
deben cumplir si deseamos que el entrenamiento de fuerza sea eficaz en el efecto
positivo y desarrollo de esta cualidad. El principio del umbral (ley de
Arnodt-Schultze) , el principio de progresión, el principio de variedad entre
otros.
Las posibles causas que determina las ganancias de fuerza
conseguidas son:
- mejoras de la técnica de coordinación
motora (Ramsay et al.. 1990 en Wilmore y Costill 1998)
- aumento de la activación de la unidad
motora (Ramsay et al.. 1990 en Wilmore y Costill 1998)
- mejora en la función muscular intrínseca,
es decir en el ciclo excitación-contracción muscular o aumento
de la potencia de sacudida (Serrano y López Calbet sin año)
- mejora de la coordinación intermuscular
entre músculos agonistas, antagonistas y sinergistas (Serrano y
López Calbet sin año)
Como se puede observar las ganancias de fuerza se deben por
un lado a motivos de desarrollo del organismo, como son la maduración del sujeto
del sistema nervioso y endocrino y el crecimiento del sujeto con un aumento de
la longitud de las estructuras óseas y aumento de la masa muscular (García Manso
et al., 1996). Por otro lado los beneficios del entrenamiento se deben a una
mejora del sistema nervioso (Pablos y Carratalá 2004), frente a cambios
estructurales (hipertrofia) (Kanehisa et al.. 1995, Ramsay et al. 1990, Ozmun et
al. 1994, Payne et al.. 1997, Reilly y Stratton 1995, Faiggenbaum 2000 en
Serrano y López Calbet sin año).
Se ha mostrado la compatibilidad del entrenamiento de fuerza
en jóvenes prepuberales, y los beneficios en el desarrollo que esta cualidad
puede tener. Pero de forma inherente, existe otro beneficio saludable que se
deben considerar, este es el crecimiento óseo. Wilmore y Costill (1998)
recuerdan que el ejercicio es esencial para el crecimiento óseo apropiado porque
incrementa la anchura y la densidad ósea, incrementando la fuerza del hueso. Más
específicamente García Manso et al. (2003) concluye que
“los trabajos
adecuados de fuerza y la actividad física en general favorece el crecimiento
longitudinal y transversal de los huesos”. Estas conclusiones se basan
primeramente en la ley de Wolf que describe la capacidad de adaptación del hueso
a las demandas funcionales mecánicas. La modulación ósea es debida a las
diferentes direcciones de carga por el impacto morfológico (Frost 1990 en
Torvinen 2003), dicha carga esta determinada por la presión. Existen tres normas
que rigen la adaptación ósea Turner (1998 en Torvinen 2003):
- las adaptaciones óseas están conducidas por
cargas estáticas y dinámicas
- sólo una corta duración de carga es
necesaria para generar respuesta adaptativa en el hueso
- las células óseas se acomodan a la carga
La otra ley que permite asegurar que el ejercicio influye
positivamente en el tejido óseo es la ley de Delpech, la cual expone “que las
zonas que corresponde a cartílagos de crecimiento sometidas a presión excesiva,
responden con una inhibición y enlentecimeinto de su crecimiento, mientras que
las que son sometidas a una tracción moderada responden con una aceleración de
su crecimiento”( García Manso et al. 2003)
Fleck y Kraemer (1993) muestran que un programa de
entrenamiento de fuerza posee un bajo riesgo de lesiones, pero hay que tener un
carácter conservador (en Wilmore y Costill, 1998). Esta es la parte que se
pretende enfatizar, el control del entrenamiento en niños., puesto que se
pretenda el objetivo que se pretenda (ver figura 1) , el entrenamiento debe ser
seguro. Los aspectos que un entrenador debe controlar son la metodología del
entrenamiento ( cargas, métodos, medios, descanso, intensidad...) y la ejecución
de los ejercicios.
Del primer aspecto, que no compete a este artículo sólo se
realizará unas breves anotaciones, la planificación es fundamental y debe estar
realizada con coherencia y concordancia con el objetivo que se busque (Ramos et al.l 2001) teniendo el trasfondo de la salud. Tener siempre presente las
conclusiones a las que llegó el estudio realizado por Dvorkin (1985 en García
Manso y col. 1996) “los entrenamiento con intensidad alta y pocas
repeticiones, en ningún momento ofrecen mejores resultados en deportistas muy
jóvenes. Incluso intensidades muy bajas, pero con número elevado de repeticiones
por serie, se muestran más eficaces .Por último recordar que partir de los
16 años el trabajo muscular se puede ir asemejando al del adulto (Pablos y
Carratalá 2004, Kraemer y Häkkinen 2002). Teniendo en cuenta estos aspectos se
evitarían lesiones frecuentes por sobreesfuerzo en practicantes en edad escolar
Lisón y col. (1997 en Miñarro 2000
Objetivos del entrenamiento de fuerza en niños
Crear las bases que permitan en el futuro acceder al alto rendimiento
Conseguir la adecuada adaptación muscular que nos permita eliminar riesgos de
lesiores
Conseguir una buena postura corporal
Lograr un desarrollo muscular armónico

Figura 1. Objetivos del entrenamiento de fuerza en niños
(García Manso et al. 1996)
Generalidades para la ejecución de los ejercicios para el
entrenamiento de fuerza
Se deben prescribir ejercicios que supongan un mínimo riesgo
para la integridad y seguridad de los ejecutantes infantes García Manso (1999 en
Heredia et al., 2004). Para ello hay que entrenar buscando posiciones armónicas
para evitar las lesiones (Devís et ali, 2000) y protegiendo las zonas de mayor
riesgo, zona lumbar, rodilla y cintura escapular Colado y Cortell, 2002 (en
Colado, 2004)
Frietzsche (1975) afirma que las lesiones y el riesgo de usar el
entrenamiento de fuerza que se observan en el entrenamiento de jóvenes se debe a
(García Manso et al.., 1996):
- falta de la necesaria adaptación condicional
- escaso calentamiento general y / o especial antes de la
actividad
- manejo de cargas más altas que las que son
capaces de controlar
- uso de equipos en malas condiciones o poco
seguros
- insuficiente dominio de las técnicas de
ejecución y patrones de movimiento
Por lo tanto la prescripción y control de los ejercicios por
parte del entrenador debe ser imprescindible para evitar lesiones y vicios a la
hora de entrenar. Las consideraciones a tener presentes a la hora de controlar
la seguridad de los ejercicios responden a la actitud tónico postural
equilibrada (ATPE) (Heredia et al.., 2005). La ATPE específica constituye el
primer punto de apoyo sobre el que centrar la atención en la observación y
control de los ejercicios y atiende a (Heredia et al., 2005):
1. control global raquis
2. control del equilibrio pélvico
3. control del cinturón escápulo-humeral
4. estabilidad y asimetría
5. acciones articulares desaconsejadas
6. rango de movimiento
7. ventilación y ejecución de ejercicio
Siempre teniendo en cuanta el principio de la unidad
funcional, el cual dice que el organismo funciona como un todo indisoluble.
Aspectos generales a considerar en el entrenamiento de fuerza
en niños :
- no es conveniente coger las barras o
mancuernas del suelo cuando se está sentado, siendo preferible
cogerlas y después sentarse o que las pase un compañero o el
entrenador (Heredia el al.., 2005)
- si se trabaja sentado es recomendable
apoyarse en superficies más elevadas que el suelo y menos que el
banco donde se está sentado (Colado, 1996)
- es interesante mantener unas curvaturas
fisiológicas del raquis dentro de sus límites Rodríguez (2004 en
Heredia, 2005), por ello es importante el trabajo del core
estabilitiy
- si se coge un peso del suelo llevarlo lo
más cerca del cuerpo posible y con la ayuda de las piernas
- no girar el cuerpo cuando se está
levantando peso para evitar la posición mas peligrosa para los
discos intervertebrales (extensión más rotación) puesto que crea
tensiones excesivas en la zona lumbosacra Diéguez (, 1997 en
Miñarro, 2000)
- en ejercicios de sedestación es aconsejable
dar cierta angulación al respaldo ( 105-110º) (Colado, 1996;
Heredia et al., 2005)
- controlar la posición de la pelvis y su
relación con el raquis y miembros inferiores (Heredia et al.,
2005)
- los trabajos por encima de la cabeza hay
considerarlos no sólo por su incidencia en el propio núcleo de
movimiento sino por su incidencia en la pelvis a la cual la hace
bascular hacia delante (anteversión pélvica)
- los ejercicios asimétricos con giro
incrementan el riesgo de lesión Miñarro (2004 en Heredia, 2005)
- trabajo con la completa amplitud de movimiento (ROM)
- evitar los esfuerzos en apnea
- evitar la descompensación tónico-fásica de
la cinturón pélvico (lumbares, flexores de cadera, frente a
abdominales y glúteos)
- “no trabar o presionar la articulación de
la rodilla” Alter (1990 en Miñarro, 2000)
- evitar la hiperextensión de la rodilla para
evitar el sobreestiramiento ligamentoso, problemas capsulares
posteriores y aplastamiento de meniscos (Miñarro, 2000)
- evitar la hiperflexión de rodilla (flexión
más allá de los 120º, sentadilla profunda) para evitar la
formación de condromalacia rotuliana, problemas en la cápsula
articular,excesivo estrés en los ligamentos, excesiva presión en
la rótula, gran riesgo de lesión meniscal, pone en peligro a la
membran sinovial, degenración del cartílago articular y excesiva
tensión en los tendones de la rodilla (Miñarro, 2000; Colado,
2004)
- la repetición de ejercicios que generan
abducción más rotación externa escápulo-humeral (press militar)
provocarán una inflamación del tendón del músculo supraespinoso
(Colado, 1996)
- evitar la flexión de cadera de forma
combinada a la flexión de tronco ( conocidas como “V”), puesto
que provoca excesivo esfuerzo en la región lumbar debido al
protagonismo del psoas iliaco y al gran brazo de palanca que
genera las piernas extendidas (Miñarro, 2000)
- evitar trabajo de abdominales con los pies
sujetos con mayor activación del psoas iliaco, siempre y cuando
la propia actividad abdominal no pueda estabilizar al aumento de
lordosis lumbar generada
- evitar las hiperextensiones de tronco
(sobrepasar los 30º de extensión del raquis respecto a la
posición anatómica Kapandji , 1990), puesto que existe riesgo de
provocar laxitud del ligamento común anterior y roce de las
apófisis espinosas Colado(1996b en Colado, 2004)
- Evitar la abducción de 80º más rotación
interna, para evitar el conocido síndrome del conflicto
subacromiocoracoideo (Colado, 2004)
- Intentar mantener alineados la muñeca y el
codo para evitar repercusiones sobre dichas articulaciones
(Colado, 2004)
- El objetivo del trabajo de abdominales,
debe ser primeramente funcional, con marcado carácter
profiláctico, y por último, como consecuencia del entrenamiento
bajo este objetivo y otros factores como alimentación, mejorará
la estética (Chulvi, 2005)
Consideraciones a tener en cuenta en algunos ejercicios populares en su
ejecución, para el entrenamiento de fuerza en niños

Figura 2. Press banca
En este ejercicio, press banca, hay que buscar una base lo
más sólida y amplia posible, flexión de caderas y rodillas (aproximadamente en
ángulo recto) que evite la posible hiperlordosis (Pérez et al., 1997; López,
2004) y "arcos tensos" (posibilidad de movilizar mayor peso pero también mayor
riesgo para la integridad lumbar) (Tomado de Heredia et al., 2005)

Figura 3. Curl de bíceps
En el curl de bíceps no es conveniente aumentar la lordosis lumbar en la fase
concéntrica, ni adoptar posturas cifóticas en la fase excéntrica (Lluciá, 2001;
López, 2004). Las posturas lordóticas son frecuentes cuando se intenta movilizar
una carga que excede la capacidad de los flexores del codo, utilizando el
movimiento de la extensión del tronco, para facilitar la subida de la carga
(López, 2004).
Algunos Autores (López, 2004) proponen realizar este ejercicio manteniendo la
espalda contra la pared sin separar los omóplatos, para conservar la linealidad
sagital del raquis.
Este ejercicio debe realizarse con las rodillas y caderas ligeramente
flexionadas para disminuir la tensión en el raquis lumbar (López, 2004).(Tomado
de Heredia et al., 2005)

Figura 4. Jalón tras nucaEste ejercicio, jalón polea tras nuca, en opinión de Fees et
al.. (1998), puede generar repercusiones escápulo-humerales al requerir su
movimiento en el plano frontal y transversal, ya que genera estrés ligamentoso.
Además aumenta el riesgo de repercusiones cervicales por la adopción de una
postura de flexión cervical excesiva (López, 2004).
Frecuentemente se observa, en la fase final del ejercicio, un incremento de la
cifosis dorsal por el afán de levantar más peso o por el desconocimiento
de la técnica correcta (Colado, 1996; Santonja, 1997; López, 2004).
Además debemos observar lo posible hiperflexión cervical, ya que autores como
Fees et al.. (1998) citando un trabajo de Shea (1996) refiere la posibilidad de
generar una parálisis transitoria de las extremidades superiores tras realizar
éste ejercicio, debido a la producción de una lesión transitoria en el plexo
braquial, provocada por la gran flexión cervical combinada con la repetición del
movimiento (López, 2004).(Tomado de Heredia et al. 2005)

Figura 5. Curl de piernas o femoral tumbado
Este ejercicio, donde se flexionan las rodillas contra resistencia desde tendido
prono, suele provocar un defecto común consistente en elevar las caderas gracias
a una anteversión de la pelvis que provoca una hiperextensión lumbar, más
observable a partir de la mitad del ROM (Yessis, 1992; López,2000)Además hay que
evitar que la fase de bajada (excéntrica) exista mucha aceleración para evitar
la hiperextensión de la rodilla
Algunos autores (López, 2000) aconsejan utilización de bancos angulados o
accesorios colocados bajo la pelvis, a fin de permitir posiciones iniciales con
ángulos muslo-tronco cerrados. (Tomado de Heredia et al., 2005)

Figura 6. Prensa de hombros
Ejercicios que implican elevar los bazos por encima de la
cabeza, incrementan la curvatura de la zona lumbar (lordosis), aspecto a tener
en cuenta y controlar. Resulta interesante colocar una superficie elevada del
suelo pero inferior al asiento (Colado, 1996)
Conclusiones
El entrenamiento de fuerza en niños con el objetivo de
mejorar esta cualidad es importante que centre la metodología de su trabajo en
la ejecución de los ejercicios contra resistencias y con menos importancia al
incremento de la carga por lo que se recomienda no cargar excesivo peso, con el
fin de evitar lesiones, permitir una ejecución controlada y segura que facilite
su aprendizaje, para que en el futuro cuando pueda asimilar mayores cargas, no
se lesiones por errores de ejecución. Por otro lado, las cargas submaximales
40-60%1RM es una carga que va a permitir mejorar los niveles de fuerza en niños,
además de otros beneficios como el aumento de densidad mineral ósea, mejoras
estruturales etc.
Por lo que teniendo en cuenta las consideraciones tratadas
anteriormente maximizaremos los beneficios y minimizaremos los riesgos de
lesiones del entrenamiento de fuerza en niños. Permitiendo la mejora a corto
plazo, medio plazo y largo plazo.
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Articulo Realizado por
Ivan Chulvi
Profesor de los
curso
monitor de musculacion
Realizado en el I Congreso de Deporte en Edad Escolar, 27, 28
y 29 de octubre en el centro de la Petxina (Valencia)